La lucha libre mexicana está de luto por el fallecimiento de Javier Esparza Coronado, conocido en los cuadriláteros como Franco Colombo, quien murió a los 72 años después de una trayectoria que se extendió durante varias décadas dentro del deporte espectáculo.
La noticia fue confirmada este domingo por una sobrina del luchador a través de redes sociales. Además de su carrera como profesional sobre el ring, Colombo tuvo una importante participación detrás de los escenarios al integrarse al equipo de programación del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL).
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¿Quién fue Franco Colombo?
Nacido el 11 de agosto de 1953 en Guadalajara, Jalisco, Franco Colombo comenzó su preparación bajo la enseñanza del reconocido maestro Cuauhtémoc “Diablo” Velasco, una figura fundamental en la formación de varias generaciones de luchadores mexicanos.
Javier Esparza Coronado descubrió su interés por la lucha libre después de acercarse a las funciones que se transmitían desde la Arena Coliseo de Occidente, en Guadalajara.
Antes de convertirse en luchador profesional, realizó durante aproximadamente cinco años entrenamiento de lucha olímpica y lucha grecorromana, disciplinas que complementaron su preparación para subir al cuadrilátero.
Posteriormente, recibió la autorización de Diablo Velasco para comenzar formalmente su carrera como luchador profesional.
Su trayectoria sobre los cuadriláteros se prolongó alrededor de 15 años, periodo durante el cual participó en distintas funciones y escenarios de la lucha libre mexicana.
Franco Colombo llegó a la Ciudad de México en 1977
Uno de los momentos importantes en la carrera de Franco Colombo ocurrió en 1977, cuando se trasladó a la Ciudad de México para continuar con su carrera profesional.
Su llegada estuvo respaldada por recomendaciones de reconocidas figuras de aquella época, entre ellas El Solitario, Ángel Blanco y Alfonso Dantés.
Una vez instalado en la capital, comenzó a participar en funciones de la Arena Coliseo, particularmente durante las llamadas funciones de los martes populares.
Fue en este escenario donde Colombo comenzó a ganar mayor presencia dentro del circuito de la lucha libre mexicana.
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El campeonato que ganó Franco Colombo en 1980
Uno de los principales logros deportivos de Franco Colombo llegó el 1 de noviembre de 1980, cuando enfrentó a Américo Rocca por el Campeonato Nacional de Peso Welter.
Colombo consiguió derrotarlo en la Pista Revolución y se convirtió en campeón nacional de la categoría.
Durante su reinado consiguió defender el cinturón frente a diferentes rivales, entre ellos Mario “La Fiera” Valenzuela y Mocho Cota.
Sin embargo, su etapa como campeón llegó a su fin en febrero de 1981, cuando perdió el título frente a El Supremo.
Además de utilizar el nombre de Franco Colombo, durante un breve periodo de su carrera también adoptó el personaje de La Silueta.
Una lesión en la columna cambió su carrera
La trayectoria de Franco Colombo también estuvo marcada por una grave lesión sufrida durante una función en la Pista Revolución.
El luchador sufrió una afectación en la columna que tuvo consecuencias importantes y que, de acuerdo con el recuento de su carrera, llegó a impedirle caminar durante aproximadamente un año.
La lesión representó uno de los episodios más complicados de su etapa como luchador profesional y formó parte de las circunstancias que posteriormente marcarían su transición hacia otras actividades dentro de la lucha libre.
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Franco Colombo y la polémica lucha de apuestas de 1982
Uno de los episodios más recordados de la carrera de Franco Colombo ocurrió el 17 de agosto de 1982, durante una lucha de apuestas celebrada en la Arena Coliseo.
Colombo hizo equipo con El Faisán para enfrentarse a Manuel Robles y Pánico en un combate que terminó envuelto en una polémica debido a la confusión generada durante la tercera caída.
Los réferis ofrecieron indicaciones contradictorias sobre el resultado. Mientras Güero Rangel levantaba la mano de Pánico, Eddie Palau había realizado la cuenta de tres a favor de Colombo.
La situación provocó confusión entre los aficionados y generó reclamos desde las gradas.
Finalmente, Colombo aceptó que le cortaran la cabellera, mientras que El Faisán perdió su máscara.
Sin embargo, la controversia no terminó aquella noche. Al día siguiente, los involucrados fueron citados por la Comisión de Box y Lucha Libre para revisar lo ocurrido y determinar las consecuencias del polémico resultado.
Del cuadrilátero a la programación del CMLL
Después de concluir su etapa como luchador, Franco Colombo continuó ligado a la industria.
Posteriormente recibió una invitación de Paco Alonso para incorporarse como instructor y, con el paso del tiempo, se integró al área de programación del Consejo Mundial de Lucha Libre.
En esta nueva faceta trabajó junto a José Luis Feliciano y Pánico, participando en la construcción de las funciones y en la planeación de distintos encuentros de la empresa.
Su experiencia acumulada como luchador le permitió conocer desde otra perspectiva el funcionamiento de las carteleras y las dinámicas que rodeaban a los protagonistas de la lucha libre.
Franco Colombo trabajó casi dos décadas en el CMLL
El vínculo de Franco Colombo con el área de programación del CMLL se extendió durante aproximadamente 20 años.
Durante ese periodo, permaneció detrás de los cuadriláteros y contribuyó en la elaboración de las funciones de una de las empresas más importantes de la lucha libre mexicana.
Su etapa dentro de la programación terminó durante la pandemia, cuando decidió retirarse y jubilarse después de que la empresa le planteara la posibilidad de continuar trabajando con una reducción salarial.
De esta manera concluyó una trayectoria que había comenzado sobre el cuadrilátero y que posteriormente continuó detrás de las funciones.
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Se va una leyenda de la lucha libre mexicana
Con el fallecimiento de Javier Esparza Coronado, Franco Colombo, la lucha libre mexicana pierde a una figura que conoció distintas áreas de la industria.
Durante aproximadamente 15 años fue luchador profesional y posteriormente permaneció cerca de dos décadas vinculado a la programación del CMLL.
Su historia quedó ligada a escenarios como la Arena Coliseo y la Pista Revolución, además de una generación de luchadores con quienes compartió el cuadrilátero y, posteriormente, el trabajo detrás de las funciones.
Franco Colombo murió a los 72 años, dejando un legado que abarcó tanto su paso como luchador profesional como su trabajo detrás de los cuadriláteros en el Consejo Mundial de Lucha Libre.

